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CABECERA: Realizada con un precioso dibujo de la ilustradora Aurelia Fronty. MÚSICA: "My! my! time flies" de Enya.
ENTREVISTA en LA
CONTRA a ISABEL CABEYAS, economista, doctora en Psicología y
psicoanalista.
"La edad no debe ser un pretexto para hacerse
viejo"
Foto: Xavier Gómez
IMA SANCHÍS
Años y sabiduría.
Cada vez que me encuentro con un o una joven de más de 70 años,
se me llenan los pulmones de aire fresco y se me amontonan las preguntas,
porque quiero saber cómo lo han hecho, porque yo también quiero. En nuestra
sociedad son pioneras, no ha habido otra generación antes tan longeva y tan
activa. Mantienen un inconformismo bien entendido: se niegan a cumplir con la
etiqueta de viejos que la sociedad reserva para ellos. Suelen ser personas que
han vivido según su entender. Tras trabajar toda una vida, Isabel Cabetas se
enfrentó a la jubilación con un nuevo reto: crear grupos de gente mayor para
compartir los embates de los años y escribir El futuro es hoy. Dar sabiduría a
los años.
ENTREVISTA en LA CONTRA a BERNARDO STAMATEAS Psicólogo, autor de
"Gente tóxica" y " "Emociones tóxicas"
Victor M. Amela
Stamateas perora con entusiasmo, seguridad y convicción:
brillante orador, enfervoriza grandes auditorios hablando de emociones. Su
libro "Gente tóxica" se convirtió en superventas mundial, y ahora llega "Emociones
tóxicas" (Ediciones B), con pistas para desactivar
angustias, ansiedades, insatisfacciones, enfados, envidias, miedos, vergüenzas,
depresiones, frustraciones, culpas, celos... y otras emociones ponzoñosas. Abro
al azar: "Cuanto más pienses en algo, más será parte de tu realidad: así,
en vez de pensar: 'dejaré de pensar en esta idea negativa', ¡sustitúyela por
otra positiva!". No es mal resumen, y estimula: no puedes dominar tu
entorno, pero sí tu mente y tu conducta.
Un carpintero, ya entrado en años, comunicó a su jefe su
decisión de dejar de trabajar para descansar y disfrutar de su familia.
El jefe que lamentaba perder a su hombre de confianza, le
pidió que hiciese una sola casa más, como un favor personal.
El carpintero accedió aunque su desgana se reflejaba en su
labor, ya no ponía el corazón en lo que hacía, los materiales que utilizaba
eran de poca calidad y su trabajo era deficiente. Parecía una desafortunada
forma de terminar su carrera profesional.
Cuando acabó el trabajo, el jefe fue con él a ver la casa y
le entregó las llaves de la puerta principal diciéndole:
La casa es tuya, es mi forma de agradecerte todos los años
de dedicación y esfuerzo a mi lado.
Cuento anónimo
“Las causas son grandes en la medida en que es grande el
corazón de aquel o aquellos que trabajan para ellas. Pueden ser empresas,
proyectos, retos, cambios, inciativas, pero en todas las causas debe haber
integridad, excelencia y voluntad de servicio.”
Hay personas que ven como son las cosas y claman"¿Por qué?" Y hay otros que sueñan con cosas que nunca fueron y exclaman "¿Por qué no?"
Es algo que he leído hace muy poco... Y me ha parecido una clave valiosísima para afrontar la vida... Para decidir cada día quien queremos ser.
¿Por qué esto? ¿Por qué aquello? nos preguntamos mirando... unos al Cielo... otros a los Políticos... o a la Corrupción... o a los Recortes... o a los Mercados... o a Europa... o a nuestra Pareja...o a nuestro Jefe...o a nuestra Vida...
Y los he puesto a todos con mayúsculas porque los hacemos tan grandes, tan poderosos... que nosotros nos sentimos pequeñas víctimas llenas de impotencia en sus manos... Lloramos por dentro, suplicando que todo vuelva a su sitio...a ese sitio en el que nos sentíamos tan cómodos... tan aparentemente seguros... y protestamos, nos rebelamos, despotricamos... y seguimos enjaulados en nuestra impotencia y en nuestra dependencia... ¡Se nos va la fuerza por la boca!... Y sobre todo perdemos la confianza en nosotros mismos, en los demás y en el proceso de la Vida.
El carpintero que había contratado para que me ayudara a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora eléctrica se estropeó y le hizo perder una hora de trabajo, y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar. Mientras lo llevaba a su casa, se sentó en silencio. Una vez que llegamos, me invitó a conocer a su familia.
Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, y tocó las puntas de sus ramas con ambas manos. Cuando abrió la puerta, sufrió una sorprendente transformación, su cara se lleno de sonrisas. Abrazo a sus dos pequeños hijos y le dio un cariñoso beso a su mujer.
Lo queramos o no , siempre que nos enfrentamos a una situación desconocida, o a cambios en nuestra vida, vamos a experimentar incertidumbre y miedo... y esto es algo que nos sucede a todos, forma parte de la vida... del crecer, del avanzar y del sentirnos más grandes.
Lo que sucede es que los miedos nos paralizan y esto bloquea nuestro progreso. Es bueno para nosotros comprender y aceptar, que la única salida que tenemos si queremos avanzar, es atravesar el miedo... es decir, hacer lo que nos asusta... ¡aunque nos asuste!...
(Dibujo de Almudena Cock a Doodle Doo)
Lo más interesante de nuestros miedos, son precisamente ese bloqueo y esa inmovilización, que nos están indicando el camino a seguir para ensanchar nuestra vida. Nuestros miedos nos marcan por donde tenemos que ampliar ese "espacio de confortabilidad", esa caja en la que nos hemos metido y que nos encorseta y ahoga.
Un estudiante de Zen fue a su maestro y le dijo, "Maestro, tengo un carácter ingobernable. ¿Como puedo curarmelo'".
"Muéstrame ese carácter", le dijo su maestro, "parece fascinante".
"No lo tengo ahora", dijo el estudiante, "por eso no puedo mostrártelo".
"Bien, entonces, dijo el maestro, "tráemelo cuando lo tengas".
"Pero no puedo traertelo justamente cuando lo tengo", protesto el estudiante. "Aparece inesperadamente, y seguramente lo perdería antes de poder alcanzártelo a ti".
"En ese caso", le dijo el maestro, "no puede ser parte de tu verdadera naturaleza. Si lo fuera, me lo podrías mostrar en cualquier momento. Cuando nacíste no lo tenias, entonces debe haber venido desde el exterior. Sugiero que cada vez que se apodere de ti, te golpees con un plato hasta que el mal genio no pueda soportarlo y se vaya".
La próxima vez que te sientas enfurecido, ve y corre alrededor de la casa, siete veces, y luego siéntate debajo de un árbol y observa donde se ha ido la furia. No te has reprimido, no la has controlado, no se la has arrojado a otra persona...
Comienzo esta serie de "Cuentos llenos de luz" con uno de Jorge Bucay de su libro "Déjame que te cuente".
Hay una vieja historia de un joven que concurrió a un sabio en busca de ayuda.
—Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:
—Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... –y haciendo una pausa agregó— Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
"Quien mira hacia afuera duerme, quien mira hacia adentro despierta." C. JUNG
¿Te das tiempo para contemplar tu vida? Muchos de nosotros observamos muy de cerca como gastamos, por ejemplo, nuestro dinero, y sin embargo somos muy poco conscientes de como utilizamos nuestro tiempo, y de la calidad del uso que hacemos de él.
Ya la psicología nos ha demostrado, que vivimos de forma mas inconsciente de lo que nos suponemos... pero también es cierto que podemos incrementar nuestra consciencia...
Aprendamos a cuidarnos, no descuidemos los detalles que nos pueden ayudar a sentirnos mejor con nosotros mismos. Sabemos que no todos los días tenemos el mismo ánimo, no somos "Super" constantemente, por eso salir al paso de nuestras pequeñas "torturas" y neutralizarlas lo más posible, puede ser una buena táctica. 1.Sonreír aunque no nos apetezca, engaña a nuestro cerebro, que para eso es muy simple e interpreta que si sonreímos es que estamos contentos... ¡y lo que pasa es que nos sentiremos mejor!... además sonreír a los demás les alegra el día, aunque sea solo un poquito... y de paso recogemos sonrisas nosotros también... ¡Animo, pongamos sonrisas en nuestra vida!... ¡El mundo nos lo agradecerá!
2. Cuando te arregles, ponte ropa con la que te sientas seguro de ti mismo, y si estas un poco "perdida", utiliza un detalle especial, un pañuelo, un collar, un broche... algo que te alegre el corazón... mejor decídelo antes de acostarte, así por la mañana no te pondrás lo primero que pilles.
3.Aprende a elegir distracciones, películas, libros, etc... que te dejen buen ánimo, y que te sintonicen internamente con una energía positiva hacia ti mismo, hacia los demás y hacia la vida.
4. Para sentirte bien, lo más importante eres tu mismo, no estés pendiente de la opinión de los demás para valorarte. Trátate como tu mejor amigo, no como tu peor enemigo. 5. Trata a las personas "como si", es decir, enfócate en lo que te gustaría que fuese y no en lo que te parece que es. Te sorprenderá lo que pueden cambiar algunas relaciones que te resultan incómodas... no olvides que lo que creemos creamos. 6. Agradece cada día las cosas valiosas que tienes. Ser agradecido nos predispone para poder recibir más de la vida... 7. Disfruta del amor y del cariño de los que te rodean. Fíjate en la cantidad de matices cálidos y alegres que la vida pone a tu alcance. 8. La edad nunca es una limitación para tener proyectos creativos que te generen ilusión y alegría de vivir. Vivir así merece la pena siempre. 9. "Aprender es darse cuenta de que algo es posible" (Firtz Perls). Ábrete a lo nuevo, nunca sabemos las cosas extraordinarias que nos podemos encontrar. 10.Cultiva las relaciones que te nutren y te hacen sentir querido y valioso. Huye de las tóxicas, que te desaniman y te hacen sentir inseguro y poco valioso.
Tal como Bonnie Raitt cantaba y como si nos lo estuviera diciendo a todos nosotros: «La vida se vuelve sumamente valiosa cuando ya nos queda menos tiempo para perder»
¿Que sucede cuando llegamos al final de la cuarentena? Hemos vivido lo suficiente como para haber tenido algún que otro disgusto, y desde luego hemos acumulado experiencia, vida y sabiduría.
Pero las expectativas que nuestra sociedad nos ofrece no parecen muy alentadoras. A partir de la cincuentena comenzamos a hacernos invisible, y las puertas a nuestro alrededor comienzan a entornarse...a no ser que cambiemos de perspectiva.
Tenemos que aceptar, nos guste o no, que nuestra mente inconsciente es muy poderosa, y si queremos que nuestra vida cambie, tendremos que aprender a reprogramarla con creencias y opiniones sobre nosotros y el mundo, liberadoras, positivas y constructivas.
En esta tarea de reprogramación, podemos hacer que lo que nos rodea cotidianamente en nuestra intimidad, se transforme en un estupendo instrumento para el cambio...
"Uno puede elegir retroceder hacia la seguridad o adelantar hacia el crecimiento. Y mientras el crecimiento debe ser elegido una y otra vez, el miedo debe ser superado una y otra vez"
(A.Maslow)
Cambiar, crecer...ensancharse implica atrevimiento, atreverse a dejar lo conocido para explorar lo desconocido e incierto. Si queremos que nuestra vida cambie, si queremos vivir experiencias nuevas y enriquecedoras, tendremos que sostener el miedo al fracaso, la ansiedad de la incertidumbre y dar un paso al frente con valentía...